400 g de azúcar
100 g de miel
Ralladura de la piel de 1 naranja
300 cm3 de licor de naranja
500 g de grosellas frescas o congeladas
Lavar las grosellas y la naranja, cepillándola Secarla con papel de cocina.
Esta confitura es ideal para servir en postres (acompañando, por ejemplo, helados) y en la preparación de salsas para platos
de carne de animales de caza.

Colocar el azúcar y la miel en una cacerolita. Incorporar la ralladura de la piel de naranja.
Agregar el licor de naranja y llevar la mezcla al fuego: dejar que rompa el hervor y, luego, cocinar hasta obtener un
almíbar que tenga la consistencia de una jalea.

Distribuir las grosellas en frascos de 1/2 kg, previamente esterilizados.
Cubrirlas con el almíbar.
Tapar y esterilizar durante 20 minutos.
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