azúcar cantidad necesaria
agua cantidad necesaria
1 y 1/2 cáscara de sandía
sal cantidad necesaria
PASO PREVIO
Lavar bien las cáscaras de sandia y colocarlas en un recipiente con agua y sal 1 cucharada sopera por litro de líquido)
y dejarlas en remojo durante una noche.
Retirarlas, enjuagarlas bien y hervirlas hasta que estén
tiernas.

Preparar un almíbar con 300 g de azúcar y 1 litro de agua, y llevarlo al fuego hasta que suelte el hervor.
Incorporar las cascaras de sandía y apagar el fuego.
Tapar la preparación y dejarla reposar hasta el día siguiente.
Retirar las cascaras del almíbar y agregar 200 g de azúcar. Dejar que suelte el hervor.

Agregar las cascaras y apagar el fuego.
Tapar la preparación y dejarla reposar hasta el día siguiente.
Una vez más, sacar las cascaras de la olla y añadir 1 kg de azúcar.
Calentar el almíbar hasta que suelte el hervor y el azúcar se haya disuelto.
Introducir las cascaras de sandía.
Cocinarlas a fuego suave hasta que estén tiernas y transparentes.

Retirarlas de la cacerola, acomodarlas sobre una rejilla y espolvorearlas con azúcar común o impalpable.
Dejarlas reposar en un lugar seco hasta que se formen cortezas en sus superficies.
Una vez listas, guardarlas en envases herméticos.
APROVECHAMIENTO
El almíbar que sobra se puede mezclar con un poco de agua caliente, para hacerlo más fluido, y calentar hasta que suelte
el hervor.
El líquido resultante es ideal para humedecer tortas y postres.
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